La vida me despeina

La vida me despeina decía un comercial de Sedal.
Siento que me pasó un tornado por encima….
En 10 días, la salud de mi papa no solo se deterioro, sino que esta un lugar que me resultaba impensado, para el.

Mi papa tiene Leucemia, cortito y clarito. Duro, difícil, pero real.
Hasta donde se, tuvo este enfermedad dormida durante 10 años, y ahora se “despertó” y hasta haciendo estragos en él.
10 años con Leucemia? Sí, se llama LLC, Leucemia Linfocítica Crónica, y le regalo los 10 últimos años a mi papa: donde pude hacer un montón de cosas: compartir tiempo, fines de semana, bailar con él, charlas, tener hijos y que el jugara con ellos y los viera crecer…
En 10 días, la enfermedad lo esta carcomiendo: tiene linfomas varios y su único plan, y al menos tiene uno, es hacerse quimioterapia, para tener un poco mas tiempo, salir de su internación y volver a su casa.
Tiene un primer periodo de 3 meses, y después hay que ver….

Hace una semana que lloro a escondidas, y que me pregunto cosas, que hago esfuerzos, que corro, y que acompaño como puedo: le agarro la mano, le hablo para distraerlo, aunque no siempre me quiera escuchar, que estoy ahí, y acompaño a mi mama también, para sostenerlos en este pasaje.

Se que la vida fue generosa conmigo, que mi papa cumplió 81 en Septiembre, y se que no es la típica persona de 81 años: camina erguido y solo, hace pequeños trabajos, va al supermercado y tiene una cabeza mas lúcida que la mía.
Sé que la vida fue generosa con él, porque tuvo una vida y tuvo el plus de vivir 10 años “de regalo”, y no quiero un padre eterno, pero quiero que su tiempo de acomodarse, de poder volver a su casa, de despedirse como corresponde, de cerrar sus propios ciclos. Quiero que muera como vivió: decidiendo, controlando su destino, ordenando sus cosas.
La vida es así? La muerte no avisa y hace lo que quiere? No conocen a mi papa, mi papa todo lo controla, todo lo pacta con Dios, todo lo negocia, mi papa decidió toda su vida, y aunque este grande y no pierde las mañas…

No será un momento fácil de mi vida, y requerirá de toda la energía que seguramente tengo y hoy no se en donde esta… sé que será mi prioridad por un tiempo… sé que voy a tener que repartirme entre todo lo que me pasa para seguir adelante, porque tengo una familia, y una vida, pero hoy, mi prioridad es mi papa, y él me dio todo en la vida y es mi momento de devolverle, si es posible, un poco de “vida” mía para él.

Estoy triste, me duele mucho, me hace mucho daño esta situación, pero es lo que me toca vivir, y hay que ponerle el cuerpo. Nuevamente, la vida me despeina…

No voy a venir por acá en unos días… necesito focalizarme en otro lugar…
Les dejo un beso grande, toda la energía, los besos, los abrazo, los rezos son bienvenidos y agradecidos.
Carla

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Días de hijo único

Ayer, último día de las vacaciones de Octubre (nueva semana de vacaciones que tienen los chicos en el colegio primario, para no llegar tan agotados a fin de año), arreglé con Balta, que me quedaba con él en casa todo el día y que a la tarde  podía invitar 5 amigos a jugar. Imaginen la excitación: 6 chicos todos juntos, corriendo, jugando, y compartiendo toda la tarde! Suelo darle este gusto algunas veces al año, sobre todo en vacaciones cuando mas extraña a sus amigos, y aprovecho el viernes, día que estoy temprano en casa, para organizarles la tarde. De hecho uno de sus mas amigos, se quedaba a dormir, por primera vez, así que “agrandamos el Combo”. (Confieso que con estas cosas, me siento una súper mama).

Así que después de una pequeña pelea por meterse en una conversación por Skype con mi trabajo, hicimos un montón de cosas: fuimos al súper, al banco, y hasta me acompaño a mi sesión de kinesiología. Almorzamos juntos, buscamos a Benja y por suerte se hizo rápido la hora de que vengan sus amigos

Todo salió muy bien, el pobre Benja, estaba de lo mas intimidado, viendo a los chicos correr por todo el jardín, jugar y comer sin parar. No salió, y se quedo cerquita mío jugando solo. Me dijo que el también quería invitar a sus amigos.  Al otro día y para equilibrar un poco, que Balta se fue a pasar el día y a dormir a la casa del amiguito que vino, y nos quedamos solos con Benjamin.

Pura panzada de cariño: salimos a dar una vuelta con el triciclo, comimos juntos, leimos cuentos, dormimos la siesta en su cuna, mucho mimo, mucho cariño, Benja esta con una sonrisa feliz y ya me comprometió, a que lo acueste. Y por supuesto, no me negué.

Yo soy hija menor, y tengo solo una hermana mas grande, (ya me leyeron hablar de ella en varias oportunidades) cuando era chica, me encantaba hacer plan con alguno de mis papas, sola, no tenía que ser maravilloso, solo un rato conmigo. Los hermanos mayores, tienen una época de hijos únicos con sus papas algo que los menores desconocemos, empezamos a compartir desde que nacemos, y la verdad es que nunca me queje y esta bueno tener hermanos, ese momento de ser especial, es increíble: nos hace fuertes e importantes, y eso, nos acompaña toda la vida.

Es importante armar plan con los hijos juntos y separados, es bueno para uno, y también para ellos.

Bs, Carla

Compartimentada

Domingo a la mañana, tempranito, sentadita en la cocina, tratando de conectar conmigo.

Esto de vivir compartimentada es muy desgastante: los chicos, el trabajo, la casa, Juan, yo misma… no me ha resultado nada fácil estos días…. Debo reconocer que en el camino, me encontré pidiendo soporte, explicaba mi situación de stress, mi no quejarme, pero estar cansada, y con alegría digo que recibí de todo: soporte, cariño y compañía de Juan, cariño y cuentos de mis hijos, buenos consejos, oídos atentos, risas con mis amigas y que todo eso me ha hecho sostenerme mejor.

Cuando estaba preocupada por cosas de trabajo, que parecen ponerse de acuerdo en complicarme los viernes por la tarde/noche, y con ello el fin de semana, en una charla con Juan, me decía: “yo no entiendo mucho de puestos de trabajo; al fin y al cabo, todos son empleados, todos tienen un jefe distinto, todos tienen cuentas que rendir a alguien, y mañana a la mañana todos pueden desaparecer, y vos lo viste muchas veces, en varios trabajos. No te persigas” O como me decía una compañera de trabajo nueva, “vos no te olvides de lo que hiciste, de quién sos, y lo que hiciste con tu vida laboral hasta llegar acá. Hace 5 años que trabajas sola, y te fue bien, esto son 6 meses, no le des mas importancia de la que tiene.”

Sabias palabras. (aunque tenga que recordármelas otra persona)

Mis papas, no pudiendo con su genio, ni su edad, preguntándome, como estoy, y si necesito algo, queriendo ver mas alla de mis ojos, y saber que es lo que me tiene tan contracturada…

Mis amigas el miércoles, en la cena mensual, haciéndome reír, diciendo cosas divertidas y trayendo, un frasco de “píldoras”(confites en realidad), que se llaman dosis de amistad, para tomar las que prefiera, y en la despedida la frase fue: “vos vas a ser la chica inolvidable for ever.” O un almuerzo el viernes con una amiga relativamente nueva, de los últimos 5 años, (13 años mas chica que yo) diciendo, “no te preocupes tanto, las cosas se te van a acomodar y sabes que Carla?, no sabes lo que disfruto de nuestras charlas, y lo bien que me hace tenerte de ejemplo.” Yo que siento que hago lo que puedo, mas que ser ejemplo de alguien…

Benja, levantánsose termprano, hablando de cama a cama con Balta (mientras los escucho por el baby call), diciendo en tono de pelea: “Mía mama, no tuya”, y Balta que es mas grande, le dice, “no, es de los 2; ella siempre dice que es de los 2, y de papa tambien, un poco..”. Esos ratos de cuentos en la cama (la mia para que engañarnos), antes de irse a dormir, con beso abrazo y cariño incluido, que me hacen dormir envuelta en alegría y un poco de paz….

Y yo, yo misma, que salgo a correr, al sol, y a mirar el rio, a llenarme de un poco de eso y descargar un poco de todo lo que no me sirve… que voy en el tren, mirando por la ventana, soñando un poco, escribiendo recuerdos que me hacen bien.

Este año me decían que mi familia es un poco un barco, y con este cambio mío laboral de no estar en todo el día en casa, después de haber estado durante 5 años, era como ordenar de nuevo el barco y repartir obligaciones y necesidades. Que el proceso podía ser largo y los cambios de este tipo llevan tiempo.

Mi ansiedad que necesita tener todo ordenado ya, todo resuelto, saber todo, hacer todo, llegar a todos lados…. y yo que necesito salir al sol.

Hoy en buenos aires, por suerte, tenemos sol, mientras escribo, miro de reojo por la ventana, y veo el rayo asomando en el jardín…. Hace muchas años, cuando recién empezábamos a convivir con Juan, los domingos eran mi momento de soledad, me preparaba un rico desayuno, cafe con leche, jugo, tostadas, algo de fruta, me sentaba en el balcón dejaba que me inundara el sol y me ponía a escribir; y como hace años no me pasaba, hoy también domingo a la mañana estoy sola, con un desayuno rico, escribiendo, escuchando pajaritos, y pensando en cosas buenas para mi. Todos duermen, y es como robarle un momento a mi realidad cotidiana.

Salgo a sentarme al sol, antes que alguno se de cuenta, y me devuelva a la realidad.

Carla, asoleada 😉

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Mudanzas

Toda mi vida me consideré una chica urbana: siempre viví en la ciudad, me gustan mucho el cine, el teatro, los museos, los bares, la gente, viajar en subterráneo, y la vida en la ciudad.

Nunca me sentí asfixiada, ni que la ciudad se apoderaba de mí, todo lo contrario, yo me hacía más fuerte en ella… Siempre tuve mis lugares, mis esquinas de encuentro, mi propia versión de Buenos Aires…

Cuando conocí a Juan, vivíamos a 8 cuadras el uno de la casa del otro, recuerdo que una vez me preguntó: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” Y yo dije segura, y terminante: “ni en pedo, yo soy una chica urbana, soy una rata de ciudad”

El tiempo pasó, y 4 años  más tarde una amiga de Juan que vivía en Vicente López (15 km fuera de la ciudad), se iba a España porque su marido trabajaba ahí, por unos meses, y nos pidió que le cuidemos la casa, por el verano: una casa preciosa con pileta, que detalle no menor, le alquilaba al mismísimo Gustavo Cerati, dijimos que si porque era una excelente alternativa para pasar el verano…

Debo reconocer que fue una gran experiencia: Juan y yo íbamos y veníamos a trabajar todos los días juntos, cenábamos, si hacía mucho calor estábamos en la pileta, y sino, leíamos o veíamos películas. No teníamos hijos, así que toda esa casa (que era enorme) era para nosotros.

Le empecé a tomar gusto a cocinar y a pasar tiempo tranquila y sin salir a hacer nada… íbamos caminando a hacer compras  por el barrio, comprábamos el diario el domingo a la mañana, traíamos medialunas, salíamos a caminar  a la tardecita, leíamos al sol…. Una vida muy maravillosa y relajada. Detalle no menor: la amiga dejó una señora que venía a lavar, planchar y ocuparse de las cosas de la casa… Realmente vacaciones. Cuando terminó este momento en el paraíso, Juan me volvió a preguntar: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” y yo dije, en un tono más amable,” la verdad es que no, esta experiencia fue maravillosa, porque estábamos en una casa divina, con todo pago más la señora, nosotros solos, que vamos a hacer en una casa?

Juan no dijo nada, pero cuando quedé embarazada por primera vez, volvió a la carga mucho más decidido: Me parece que tenemos que volver a tocar el tema de la casa…., no, le dije yo, para qué? Porque yo no quiero que mi hijo sea un chico de ciudad, quiero que crezca en una casa, yo no dije, que tiene de malo? Mucho me dijo: va a vivir colgado de la TV, en vez de salir a jugar al jardín, va a hacer vida de barrio, en vez de ser un histérico como los chicos de Capital, quiero que sepa andar en bicicleta (cosa que tengo que admitirlo yo no sé , que haga otra vida, no quiero esto para mi hijo y cual escena de Sex & the city entre Miranda y Steve, (que tienen una conversación parecida cuando deciden mudarse a Brooklyn) me dijo, no te das cuenta que ya no sos solo vos, ni vos y yo, esto es una familia con niños?

Me quedé callada, no puede seguir discutiendo, era un argumento que no podía refutar, y resultaba una carta muy importante de su parte… claro está la inseguridad y demás, que no es menor, pero hoy en día no discrimina en zona urbana o suburbana…

Después de mucho pensarlo, accedí a alquilar una casa con un contrato que decía que me podía ir a los 6 meses si quería y no quedarme los 2 años que implica un alquiler. La discusión fue tremenda pero fue la condición que puse y Juan, a regañadientes,  la aceptó.

Qué decirles? Al principio fue tremendo el contraste: salía a la calle y no había nadie, realmente nadie caminando a las 2 o 3 de la tarde, los pocos negocios abiertos no abrían, ni para tomar un café antes de las 4.30/5 PM, no conocía a nadie, no sabía cómo era el funcionamiento del barrio, algo recordaba de la experiencia de esos dos meses, pero en el medio pasaron  3 años… yo estaba con depresión pos parto, (me recuerdo saliendo  con anteojos negros, a llorar por la calle a tratar de distraerme, pero no tenía con que…) Fue muy difícil, y Juan temía que yo quisiera volver…                  A los 3 /4 meses entendí que la gente duerme siesta, y los chicos salen de los colegios a partir de las 4 PM, y ahí se llenaba de gente la zona;  encontré una verdulería linda, un café cerca de la estación que abría todo el día, donde podía leer y descansar mientras mi hijo dormía… mi ”amiga vecina” me tiro varios tips, sobre dónde ir, dónde depilarme, dónde pedir pizza, etc, y la vida se me empezó a hacer más fácil….terminó resultando una experiencia increíble, la casa que alquilamos era súper linda, no demasiado grande, con una hermoso jardín, que no era complicado de cuidar…. … finalmente Balta nació ahí, y si bien, hoy es una chico que ama las pantallas ( TV computadora, o celular, todas por igual) disfrutamos mucho de la vida afuera: leemos cuentos, corremos, juega con sus amigos etc…

Alguien me dijo una vez, que cuando uno tiene hijos se muda a barrios más tranquilos, en mi caso fue cierto….

De hecho después de esa casa, decidimos que queríamos hacer una vida en este barrio, y sacamos un crédito para comprar y hacer otra… y si bien, no comemos perdices, llegamos justos a fin de mes y yo sigo teniendo miedo a la noche, reconozco que me gusta vivir en este barrio: con las casas,  poca gente circulando, y cuando voy a mi viejo barrio en la ciudad, me pregunto cómo la gente puedo vivir en medio del lio, con tanto ruido y tanta gente, y me rio de mi misma, al darme cuenta, como me cambió la vida…

Sé que cuando mis hijos sean grandes, ya no vamos a vivir en una casa, por decisión propia: mantenerlas es un trabajo (y un dinero), y ya ellos harán su vida, y volveremos al departamento…  Igual siento que por más casa en los suburbios,  en algún lugar , me queda algo de mi vida urbana, sin ir más lejos, el otro día, estaba aspirando unas migas que dejaron en el piso y Juan, me dice: no es más fácil agarrar la escoba y la pala, y ponerse a barrer? Y yo muy sonriente le dije, vos no te olvides, que en el fondo, sigo siendo una rata de ciudad, y en la ciudad, tenemos alfombra y pasamos la aspiradora (la escoba la dejamos para salir!)

Carla, sub urbana

El hábito de ir al cine

El cine siempre ha sido algo muy importante en mi vida.

Supongo que como a la mayoría, he atravesado toda clase de emociones a lo largo de la inmensa cantidad de películas que vi.

El cine me ha hecho feliz, me culturizado, me ha hecho aprender cosas de mí….

Siempre fue el mejor plan: cuando “me hacía la rata” (no iba al colegio, en la secundaria), cuando íbamos a ver ciclos de cine de culto con mis amigos (Hitchcock, De Palma, Scorsese, Tarantino, etc) o  cuando un chico me invitaba a salir, el combo cine+cena siempre era “lo mas”.

Por supuesto que hemos pasado  de ir 2 o 3 veces por semana al cine (ver 2 películas en un día) a no ir durante mas de un año cuando nació nuestro primer hijo, pero reconozco que hemos cambiado las películas de culto, por las infantiles, y después de unos años, hemos logrado mechar, unas con otras.

No era un tema menor que mis hijos disfrutaran del cine.

Balta fue cumplió los 2, después de pasar horas y horas viendo películas en casa, sobretodo Toy Story (1 y 2) fuimos al cine a ver “Horton”, hicimos el rito: compramos pochoclos (palomitas de maíz), M&M, y su cara se transformó, cuando la pantalla se encendió, y vio que “la tele era enorme”, me agarraba fuerte la mano, pero no podía quitar los ojos de encima y estaba feliz.  El sábado fue la primera vez de Benja, tardamos un poco mas, con él  porque no se engancha mucho con la tele, ni con las películas, solo con Cars….

Cuando llegamos al cine, volvimos a hacer todo el rito: pochoclos, M&M, corridas y demás, entramos a la sala, Benja miro la pantalla y dijo: “eso Mama, qué es?” “una tele grande muuuy grande”, en eso empezó “Madagascar 3”, y sus ojos se abrieron ante la explosión de color, me agarró la mano fuerte y no me soltó durante toda la película.

No se qué entendió, ni si entendió algo, se que estaba feliz con la experiencia; hablaba de leones, elefantes, y cebras. Abria los ojos y miraba a su hermano y a su papá. Cuando salimos me dijo: Gustó mama, otra vez?

Sonreí, porque se que esto me depara años de ratos con mis hijos sentada en la butaca, mirando pelis.

Carla, mama cinefila y feliz

Are mom enough? (Eres mamá lo suficente?)

La imagen de la portada del Times recorrió diarios, revistas, blogs, y demas. Ahi estaba la imagen de  Jamie Lynne Grumet  dándole el pecho a su hijo de 3 años… (es una madre de Estados Unidos que defiende la teoría del apego (“attachment parenting”)  va el link a su blog)

Un poco fuerte para mí. (y valga la aclaración para mí)

Amamantar a un niño es algo que no todas las mamas podemos hacer, por varias razones: porque no tenemos suficiente leche, porque el niño no se alimenta y tenemos que complementar, porque no sabemos hacerlo y no nos resulta ni simple ni natural, y porque no le encontramos placer, nos sentimos atadas y superadas por todo este mundo nuevo que incluye amamantar.

Ya todos sabemos de las ventajas de la leche materna, no estoy para hablar de ello; teniendo   2 hijos tuve 2 experiencias totalmente distintas: la primera fue dolorosa,  frustrante, agobiante por la cantidad de tiempo que mi hijo tomaba: 45 minutos de cada lado (y a la hora y media volvía a querer comer) recuerdo estar en el sanatorio con la puericultora y tratar de aprender a que el bebe se prendiera sin lastimarme y no poder parar de llorar; invertir en pezoneras, crema de caléndula, y cambiarlo de posiciones, para ver de que forma  me dolía menos….                                      O tratar de armar una rutina, donde le daba de comer, me abañaba me cambiaba e intentaba salir y el bebe tenía hambre de nuevo y lo único que hacia era darle de comer… Puerpera y en plena depresión postparto, era un momento en el que no disfrutaba de “ese encuentro” o de “Crear vinculo” como me decían… realmente fue un momento muy difícil para mí.  El neonatólogo, me recomendó cambiar de leche, y complementarle con leche de fórmula (o complemento), dijo que no se estaba alimentando bien y que era importante darle un poco de las dos. Por supuesto al poco tiempo, dejo la teta por la mamadera y de a poco, todos podíamos darle de comer: el papá, los abuelos, la señora que lo empezó a cuidar a partir de los 4 meses…

Y yo creé mi vinculo con él de muchas otras formas: haciéndole upa (cargándolo), contándole cuentos, durmiendo la siesta y apoyándolo en mi pecho, jugando con el  y pasando horas maravillosas conociéndonos….

Mi segunda experiencia fue muy distinta: yo estaba menos asustada y ya tenia otro hijo; (eso ayuda….), ya no tenía ningun miedo, y me permiti probar de otra manera, logramos casi 3 meses completos  de leche materna exclusiva, pero no mucho mas porque de nuevo, Benja empezó a quedarse con hambre y el médico recomendó complementar otra vez… y en ningún caso lo vivi ni con culpa, ni dolor…

Hay momentos diferentes como cantidad de madres en el mundo; dar el pecho mas o menos tiempo, no hace que una sea mas o menos madre. Madre se es todos los días, y con todo lo que cada niño nos trae.

La madre que se va de su casa todo el día a trabajar y no puede sacarse leche con un sacaleches, (cosa dolorosa si la hay) no es menos madre que la que se queda en casa, y solo se ocupa de sus hijos. Darle el pecho a un chico de 5 años, pues no se si es lo correcto, ni lo mejor, no se que le pasa a otros chicos de esa edad  pero se que mi hijo mayor andaba de lo mas erotizado cuando yo amamantaba al otro… y hubo que  explicarle otras cosas con respecto a su propio pito…

Nadie tiene derecho a decirnos que clase de madre somos, porque todas somos lo mejor que podemos ser: con mas o menos tiempo, mas o menos culpa, mas o menos dedicación…

No nacemos madres y creo que aprendemos día a día a partir que tenemos niños, sin manuales, ni cursos, ni guías practicas. Nadie puede decirnos si somos lo suficiente madres para nuestros propios hijos.

(Y a la larga la opinión que mas escucho es la del  pediatra de cabecera, que  es quién puede decirme si la salud de mis hijos esta bien)

Les dejo un link sobre esta nota, con el que estoy muy de acuerdo.

Buen lunes!

Carla, (suficiente madre para mis 2 hijos)

http://rferrari.wordpress.com/2012/05/14/are-you-mom-enough/

Príncipes y Princesas

 

Tenemos el día del padre casi en puerta, y, como cada año, aún estoy corriendo con el tema regalos y demás (léase: elegir algo de cada uno de mis hijos y mío, tarjetas personalizadas por ellos y este año agregaremos golosinas), me puse a pensar en Juan y en algo que leí hace un tiempo que me llamo la atención: la nota decía que “el príncipe azul destiñe” y hablaba acerca de cómo nos habían jodido de pequeñas con tanta película de Disney y sus princesas; por un lado, por llamarnos princesas, y porque en algún momento nos creímos algo así, (poniéndonos en un mundo irreal) y desde  ahí,  nos vinculamos con el mundo.

Y claro desde ahí, del lugar de la princesita buscando un príncipe azul, una pretendía encontrarse con alguien….Una vez mi analista me dijo “¿qué tendría que tener un hombre para que te enamores de él?” y yo dije: “que sea inteligente, trabajador, buena persona, ambicioso, y bla, bla, bla…” ella, que es muy inteligente, no solo me dejo seguir, sino que me aconsejo, que lo escribiera e hiciera una lista, así la tenía a mano para revisarla cuando conociera a alguien…

El comentario hoy puede leerse gracioso, recuerdo que una vez se lo comenté a Juan, como anécdota adolecente,  y se re enojo conmigo diciendo: vos estás conmigo, porque yo cumplo los requisitos de una lista? Yo le sonreí y dije, nada que ver, yo no tenia una  lista cuando te conocí…yo me enamoré, sin lista. Con los años y a fuerza de ver millones de películas de chicas lo entendió: Las mujeres tenemos infinidad de listas de todo tipo. (pero eso es para otro post)

Así entendí que el príncipe azul destiñe, y que en realidad no es un príncipe los que necesitamos…

Hoy leí algo similar en el editorial de la revista Bazaar en Argentina, diciendo que por suerte los hombres no son como los príncipes de los cuentos: son hombres de verdad,  que sienten, se emocionan y no necesitan  escudos para salir a pelear contra dragones. No son superhéroes que viven colgándose de telarañas  y se esconden en una baticueva  (bueno, algunos si, a ellos también les contaron muchos cuentos cuando eran chicos y así están …)

Estos días, reconozco que Juan me tiene de lo más sorprendida: fue a buscar a Benja al jardín y se quedó  con él toda la tarde, porque está enfermo, y hoy lo llevó al pediatra, porque yo no podía salir del trabajo, ya sabemos que es el padre,  le corresponde y es su obligación, y también que nadie haría un aparte porque yo lo haga, pero  me hace sentir bien…siento que es un padre presente y que me alivia la carga.

Y eso,  de “padre presente” cuando hice la lista, ni siquiera lo imaginaba.  Feliz día del padre!

Carla

 

(esta foto es de una relación padre e hijo que me encanta en la película “love actually”)