La vida me despeina

La vida me despeina decía un comercial de Sedal.
Siento que me pasó un tornado por encima….
En 10 días, la salud de mi papa no solo se deterioro, sino que esta un lugar que me resultaba impensado, para el.

Mi papa tiene Leucemia, cortito y clarito. Duro, difícil, pero real.
Hasta donde se, tuvo este enfermedad dormida durante 10 años, y ahora se “despertó” y hasta haciendo estragos en él.
10 años con Leucemia? Sí, se llama LLC, Leucemia Linfocítica Crónica, y le regalo los 10 últimos años a mi papa: donde pude hacer un montón de cosas: compartir tiempo, fines de semana, bailar con él, charlas, tener hijos y que el jugara con ellos y los viera crecer…
En 10 días, la enfermedad lo esta carcomiendo: tiene linfomas varios y su único plan, y al menos tiene uno, es hacerse quimioterapia, para tener un poco mas tiempo, salir de su internación y volver a su casa.
Tiene un primer periodo de 3 meses, y después hay que ver….

Hace una semana que lloro a escondidas, y que me pregunto cosas, que hago esfuerzos, que corro, y que acompaño como puedo: le agarro la mano, le hablo para distraerlo, aunque no siempre me quiera escuchar, que estoy ahí, y acompaño a mi mama también, para sostenerlos en este pasaje.

Se que la vida fue generosa conmigo, que mi papa cumplió 81 en Septiembre, y se que no es la típica persona de 81 años: camina erguido y solo, hace pequeños trabajos, va al supermercado y tiene una cabeza mas lúcida que la mía.
Sé que la vida fue generosa con él, porque tuvo una vida y tuvo el plus de vivir 10 años “de regalo”, y no quiero un padre eterno, pero quiero que su tiempo de acomodarse, de poder volver a su casa, de despedirse como corresponde, de cerrar sus propios ciclos. Quiero que muera como vivió: decidiendo, controlando su destino, ordenando sus cosas.
La vida es así? La muerte no avisa y hace lo que quiere? No conocen a mi papa, mi papa todo lo controla, todo lo pacta con Dios, todo lo negocia, mi papa decidió toda su vida, y aunque este grande y no pierde las mañas…

No será un momento fácil de mi vida, y requerirá de toda la energía que seguramente tengo y hoy no se en donde esta… sé que será mi prioridad por un tiempo… sé que voy a tener que repartirme entre todo lo que me pasa para seguir adelante, porque tengo una familia, y una vida, pero hoy, mi prioridad es mi papa, y él me dio todo en la vida y es mi momento de devolverle, si es posible, un poco de “vida” mía para él.

Estoy triste, me duele mucho, me hace mucho daño esta situación, pero es lo que me toca vivir, y hay que ponerle el cuerpo. Nuevamente, la vida me despeina…

No voy a venir por acá en unos días… necesito focalizarme en otro lugar…
Les dejo un beso grande, toda la energía, los besos, los abrazo, los rezos son bienvenidos y agradecidos.
Carla

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Guardianes

Ahhh diciembre…. reuniones, brindis, festejos, corridas, regalos… en todas partes del mundo es igual, es como si tuviéramos que encontrarnos con todos antes que cierre el año, como si la próxima semana las cosas no fueran igual…

Este fin de año, después de armar el árbol, y hablando de escribir la carta con los regalos Balta me dijo que ya sabía que no existía Santa Claus; que éramos nosotros, los padres; la noticia me tomo por sorpresa, al principio puse cara de nada, y después no hubo con qué remontarlo, ya esta, cayeron el Raton Perez (la version latina de El hada de los dientes), los Reyes y demás, se termino la ilusión…. y me dio mucha pena; creer e ilusionarse siempre es importante….

Como contrapartida de eso, quiso ir a ver la película “El origen de los guardianes”, la de Jack Frost, donde justamente habla de esto: de que ellos dejan de existir y tener fuerza, si los chicos dejan de creer en ellos. Y lo importante que es para los chicos aferrarse a una ilusión, como recibir un regalo de Santa, un alguién que los cuida, mientras duermen, (como Meme, o el guardián de los sueños), los dientes que se dejan debajo de la almohada en realidad guardan los recuerdos felices, para cuando uno los necesita y se olvida quién es y de dónde viene (el hada los guarda en una cajita con la foto de cada chico), el conejo de Pascua, y la cacería de los huevos. Todos están ahí, para cuidar a nuestros hijos de las pesadillas, y los miedos, fortaleciéndolos desde la esperanza y lo importante de creer en si mismos. Y que en algún momento esto los haga fuertes.

(Guiño importante a los marketineros, la peli muestra como arman estructuras y cadenas de implementación de grandes ideas y procesos, pero se olvidan del trabajo de campo: o sea ver la cara de los niños y saber de la importancia que implica el contacto con la realidad)

Salimos del cine, con Balta convertido en Jack Frost, el nuevo guardián, fuerte y seguro de si mismo, y yo, pensando en como desde chicos, necesitamos creer e ilusionarnos y sobre todo creer en nosotros mismos, para que esto nos haga entender el camino y saber que todos somos elegidos para una misión.

Todos somos elegidos, y tenemos una tarea para hacer.

No se si tengo demasiado en claro, cual es la mía. Tal vez no sea solo una, y sean varias a los largo de esta vida.

Este 2012 no ha sido un año cualquiera. Es un año en el que siento que todo tuvo doble esfuerzo, y por ende doble cansancio. Es un año difícil, pero también feliz. Es un año de muchos obstáculos y muchas satisfacciones.

Espero que el próximo, sea un poco menos agotador e igual de feliz. Y, de yapa, ya que el mundo no se terminó el 21/12, que a todos nos sea un poco mas leve, que los gobernantes sean un poco mas sabios, y menos egoístas, que el mundo sea un poco menos cruel, y mas solidario, que haya menos gente en situación de calle, y mas hogares, con calor de hogar.

Que vos, y yo, sepamos que soñar y creer en una realidad mejor es un derecho, tuyo, mío, de todos . Y ojalá, un día, pronto, sea posible.

Feliz año 2013!!

beso, Carla

(Va el trailer de la peli: http://youtu.be/W8Hn5OKMnT0)

Encuentros

Hace tiempo que me di cuenta que hay cosas que solo me pasan a mí, todo parece ser una sucesión de casualidades, pero todo se combina y el destino quiere que todo confluya en mi persona.

En este trabajo en el que estoy, todavía no sabemos hasta cuando, esta en una zona llena de galerías de arte; desde que empece a trabajar, me dije, un día al mediodía me voy a escapar a ver algo. La realidad es que solo lo hice una vez, (hace poquito a ver Buenos Aires Photo, muestra que se hace anualmente y me encanta), pero volviendo al punto, no aparecía nada que me diera mucha curiosidad…

Hace unos días, de regreso del kinesiólogo, en medio de una terrible tormenta, entro corriendo en un cafe, a esperar que la lluvia pare, al menos un poco,  porque estaba empapada: los pies, la ropa, todo un desastre. Me acercaron el diario y de casualidad, leí una nota sobre una muestra de Delia Cancela, artista de la época del Di Tella (Instituto de arte de los 60s de donde salieron los grandes modernos de Argentina), que siempre admiré y me dije: acá esta mi muestra! Y allí me dirigí esa misma semana, la galería, casualmente,  quedaba a solo un par de cuadras de mi trabajo, lo cual era ideal. Pase un par de veces, sin suerte porque estaba cerrada y ayer, salí tarde del trabajo, empece a caminar para la casa de mis padres  y me di cuenta que estaba abierta.

Entré, pregunté un par de cosas a una chica muy amable, que me explico la fecha de sus trabajos, y que la muestra terminaba el viernes… Parlanchina, como soy, le cuento que me entere de la muestra por la nota, que me gustaba mucho la artista  y no pudiendo conmigo misma, le pregunto, si sabe cuanta gente vino, y porque viene esa gente, que le gusta, etc, etc.

Claro,  el arte y el Marketing no necesariamente van de la mano, la chica se quedo sorprendida, y me dijo, “no lo se”, “y no lo preguntaste tampoco?” dije yo,  “no, no se me ocurrió…”, y agrega, “esperame un momento por favor”, y viene con una señora, muy moderna, con el cabello colorado-medio zanahoria, y unos maravillosos ojos celestes, con una sonrisa de par en par, ” no se tu nombre, pero ella es Delia Cancela, y quiero que la conozcas”, yo me sorprendí, y le sonreí, súper halagada, me presente, y me dijo, vos que haces? yo trabajo en Investigación de Mercado, y estoy haciendo puntualmente un trabajo sobre lo digital, las paginas en los medios, lo social, etc y  le di un par de opiniones a ella que es muy amable, (“ella” es la dueña de la galería ), Delia,  súper amorosa, después de escuchar un par de comentarios me dijo: “Ay, yo quiero tomar un cafe con vos, podemos quedar?” Imaginen mi cara…. no lo podía creer, ella conmigo, ella me quiere conocer a mi… no es muy loco?

La verdad es que me fui muy feliz, con el ego hinchado, la sonrisa instalada y la sensación que volvía a tener la frescura y la incredulidad de los 20 años.

La vida tiene esas cosas, se suman un monton de casualidades, para demostrarme que soy interesante, inteligente para elegir que decir  y que todavía tengo  todo por hacer… sinceramente no es la primera vez que me pasa, he conocido a la directora de la revista mas importante de Argentina, de una manera similar,  al director de Bang & Olufsen, y otras personas, muy interesantes, solo por esto de estar en el lugar justo, en el momento adecuado, y mi boca parlanchina, no la dejemos de lado…

Les dejo una mini BIO de Delia Cancela y la foto del catalogo

Carla, contenta!

Delia Cancela siempre vivió entre el arte y la moda junto con Pablo Mesejenan, su marido. Después de su paso por el Di Tella vivió en Londres, París y Nueva York. Juntos diseñaron vestidos y accesorios, crearon tapas para la revista Vogue y su primera colección de ropa fue comprada por el Victoria and Albert Museum. “El arte es arte y la moda es moda. Yo no soy una artista que colabora con la moda. Soy una artista que puso la moda en el lugar donde debe estar, el de la creación. Mi pasaje por la moda o en lo que haga es como artista. Cada tapa de Vogue England o la página de cualquier otro medio creada por mí son una obra y los desfiles también”, dice.

Perspectiva de mujer

Hace unos días y tratando de mover un poco mi aguja laboral, me encontré a cenar con 2 conocidas de otros trabajos que, gracias a las redes sociales, nos volvimos a contactar, después de una seguidilla de e mails, resolvimos reunirnos el jueves pasado a cenar.

Entre una cosa y otra llegué ultima, y para mi sorpresa cuando llegue me esperaban con un cálido abrazo y un ” no lo puedo creer” “tanto tiempo” y casi al unísono: “que linda estas!”. Claro, tanto piropo, tanta palabra amorosa, empezamos de lo más divertidas a hablar de los últimos 4/5 años, los cambios, los trabajos, los progresos, etc. En algún momento, Karina, la única soltera de las 3, empezó a contar de sus desventuras amorosas, su falta de rumbo, su tenerlo todo desde lo profesional, pero su soledad interna personal: separada hace un poco menos de 2 años, triste, desencontrada con la época, no sabiendo cómo moverse, entre “solteros, separados, y casados” que la rodean un reloj biológico que la apura, con 36 años, y una necesidad de cambiar de realidad.

En el medio de su relato acerca de cómo ella estaba, y sus conjeturas, sobre qué hacer con su vida laboral o, el chico que no la llama, y ella no sabe si llamar con alguna excusa o no, la escucho haciendo un comentario “muy de mujer”, me reí y la corte en seco y le dije: “pará, ese comentario es muy de mina”, me miro sin entender mucho y me dijo: “cómo?”.” Sí”, le digo, “ellos no piensan así, no tienen esa concepción del tiempo, no te llaman solo para charlar, ellos si te pueden ver, te llaman, y si no esperan a poder, no pierden el tiempo, y en general no tiene este tiempo que nosotras si tenemos (y nos encanta tener) para hablar por teléfono, no necesitan grandes charlas estructurales todos los días, ni se cuestionan todo. Nosotras sí, y eso nos hace enroscar sobre qué lugar nos dan, y estar en desventaja.” Karina se rió mucho y me dijo nunca lo pensé así… puede ser… y Delfina, que estaba escuchando, le dijo algo similar, “ellos son más prácticos, parten de una estructura más simple. Nosotras no”.

A veces estar entre mujeres discutiendo este tipo de asuntos, puede resultar contraproducente, sobre todo cuando ninguna esta en pareja hace mucho tiempo, y de alguna forma se pierde la perspectiva del otro.

Karina se encogió de hombros y dijo, hay días que no se qué hacer, ni adonde ir… o como seguir …. Creo me falta brújula y se me ocurrió preguntarle:” cuando vos eras chica, y te preguntaban cómo te imaginabas? qué querías para vos cuando seas grande que pensabas?”. “No sé, me contestó, ya no me acuerdo…”, “humildemente creo que es ahí a donde tenés que volver; a buscar tu sueño, el real, el primario, el que una guarda en alguna parte interna y te avisa que el camino es por ahí.”

Son esas cosas que, particularmente, yo creo, que me han llevado adelante, aun sin tener muy en claro porque, o para que, me marcaron el camino.

Tengo muy en claro que, puedo no ser nadie importante, en su vida, que puede no importarle lo que yo diga y que, por supuesto, no tengo derecho a opinar; pero Karina tuvo la generosidad de enviarme un pequeño mail, diciendo lo contenta que estaba de haberme visto, y lo bien que le había hecho hablar conmigo. Y eso, me lleno el día de sonrisas.

Buena semana!

Carla

¿Qué tengo que aprender de esto?

Hay cosas que me cuestan entender, y estoy segura que significan algo que no termino de darme cuenta.

No creo en las casualidades, creo que las cosas pasan por algo, nos enseñan algo, y la gente aparece en nuestra vida por una determinada razón.

Este último martes a la tarde, llovía, yo volvía del trabajo, caminando desde la estación de tren,  estaba a punto de subirme a mi auto recién arreglado, y me corrí al lado de la puerta porque paso un colectivo con poco espacio, y no quería que me tocara. Afortunadamente, no me toco a mí, pero me destrozo la puerta del auto del lado del conductor. Como decimos acá, la hizo giratoria. Cómo ocurrió? no lo tengo muy en claro, supongo que no vio, y entre adoquines mojados, se resbaló.

Como nunca, me agarro un ataque de desesperación y llanto. Literalmente a los gritos no entendía como había pasado, que había pasado y como mi auto, que había salido del taller el sábado a la mañana, podría estar dañado de nuevo el martes…

Misma calle, mismo auto, misma persona, dentro de un mismo mes.

Y me pregunto que tengo que aprender esto?

En mi busqueda de querer entender  y preguntarme, hablé con quién fue mi analista muchos años, y su comentario es que hay que tener mas precauciones, que la gente esta muy desequilibrada en la calle, mas, los manejan (manejamos), que seguramente yo estaba pasando por una situación de estrés (y de ahí el explotar, que en principio es sano, porque uno saca afuera y no se destruye el cuerpo)  y que piense si tengo ganas de manejar por un tiempo….Que no eche culpas de algo que en este caso, yo no tengo mucho que ver.

Mi mama cree que estoy muy exigida y paso de preguntarme si Juan y yo nos íbamos a separar, a asegurar que yo me ocupo demasiado de todo…Mi mama hace lo que puede…

Y yo,  que creo? Creo que estoy cansada. Que tener tantos frentes abiertos y no poder resolver cosas, cerrar y abrir puertas nuevas, me genera mucha angustia. Y creo que tengo que entender que no puedo andar con la energía desperdiciada en cualquier lado, sino enfocarla mejor, al menos en lo que dependa de mi. Algunos ejemplos: Mi trabajo no se confirmo aún (y no tengo demasiadas certezas de que ocurrirá con esto), la situación de la persona que nos ayuda en casa, esta resuelta en principio, pero no es definitivo y se acerca la fecha en la que se cumplen los 6 meses de plazo, temas de salud que necesitan tiempo, y el tema económico que me apremia y no cesa…yo que necesito un poco de certezas, y eso no parece estar a la orden del día… Necesito sentir que puedo tomarme vacaciones de mi misma y descansar, porque alguien se va a ocupar de mi y de arreglar todo lo que me pasa.

Necesito recuperar un poco de mi energía y volver a ser yo, porque me siento gris, y empobrecida con todo esto.

Necesito re apropiarme de mí, para volver a reconstruir el camino.

Fue como un arrebato. Cómo si ese colectivo pudiera llevarme también a mi en ese golpe…

Y aqui estoy, depacito, juntando mis partes, rearmandome.

Un abrazo, fuerte, un beso a la distancia, un deseo de felicidad!

Para todos!

Carla

Mística, tal vez…

Mudanzas

Toda mi vida me consideré una chica urbana: siempre viví en la ciudad, me gustan mucho el cine, el teatro, los museos, los bares, la gente, viajar en subterráneo, y la vida en la ciudad.

Nunca me sentí asfixiada, ni que la ciudad se apoderaba de mí, todo lo contrario, yo me hacía más fuerte en ella… Siempre tuve mis lugares, mis esquinas de encuentro, mi propia versión de Buenos Aires…

Cuando conocí a Juan, vivíamos a 8 cuadras el uno de la casa del otro, recuerdo que una vez me preguntó: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” Y yo dije segura, y terminante: “ni en pedo, yo soy una chica urbana, soy una rata de ciudad”

El tiempo pasó, y 4 años  más tarde una amiga de Juan que vivía en Vicente López (15 km fuera de la ciudad), se iba a España porque su marido trabajaba ahí, por unos meses, y nos pidió que le cuidemos la casa, por el verano: una casa preciosa con pileta, que detalle no menor, le alquilaba al mismísimo Gustavo Cerati, dijimos que si porque era una excelente alternativa para pasar el verano…

Debo reconocer que fue una gran experiencia: Juan y yo íbamos y veníamos a trabajar todos los días juntos, cenábamos, si hacía mucho calor estábamos en la pileta, y sino, leíamos o veíamos películas. No teníamos hijos, así que toda esa casa (que era enorme) era para nosotros.

Le empecé a tomar gusto a cocinar y a pasar tiempo tranquila y sin salir a hacer nada… íbamos caminando a hacer compras  por el barrio, comprábamos el diario el domingo a la mañana, traíamos medialunas, salíamos a caminar  a la tardecita, leíamos al sol…. Una vida muy maravillosa y relajada. Detalle no menor: la amiga dejó una señora que venía a lavar, planchar y ocuparse de las cosas de la casa… Realmente vacaciones. Cuando terminó este momento en el paraíso, Juan me volvió a preguntar: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” y yo dije, en un tono más amable,” la verdad es que no, esta experiencia fue maravillosa, porque estábamos en una casa divina, con todo pago más la señora, nosotros solos, que vamos a hacer en una casa?

Juan no dijo nada, pero cuando quedé embarazada por primera vez, volvió a la carga mucho más decidido: Me parece que tenemos que volver a tocar el tema de la casa…., no, le dije yo, para qué? Porque yo no quiero que mi hijo sea un chico de ciudad, quiero que crezca en una casa, yo no dije, que tiene de malo? Mucho me dijo: va a vivir colgado de la TV, en vez de salir a jugar al jardín, va a hacer vida de barrio, en vez de ser un histérico como los chicos de Capital, quiero que sepa andar en bicicleta (cosa que tengo que admitirlo yo no sé , que haga otra vida, no quiero esto para mi hijo y cual escena de Sex & the city entre Miranda y Steve, (que tienen una conversación parecida cuando deciden mudarse a Brooklyn) me dijo, no te das cuenta que ya no sos solo vos, ni vos y yo, esto es una familia con niños?

Me quedé callada, no puede seguir discutiendo, era un argumento que no podía refutar, y resultaba una carta muy importante de su parte… claro está la inseguridad y demás, que no es menor, pero hoy en día no discrimina en zona urbana o suburbana…

Después de mucho pensarlo, accedí a alquilar una casa con un contrato que decía que me podía ir a los 6 meses si quería y no quedarme los 2 años que implica un alquiler. La discusión fue tremenda pero fue la condición que puse y Juan, a regañadientes,  la aceptó.

Qué decirles? Al principio fue tremendo el contraste: salía a la calle y no había nadie, realmente nadie caminando a las 2 o 3 de la tarde, los pocos negocios abiertos no abrían, ni para tomar un café antes de las 4.30/5 PM, no conocía a nadie, no sabía cómo era el funcionamiento del barrio, algo recordaba de la experiencia de esos dos meses, pero en el medio pasaron  3 años… yo estaba con depresión pos parto, (me recuerdo saliendo  con anteojos negros, a llorar por la calle a tratar de distraerme, pero no tenía con que…) Fue muy difícil, y Juan temía que yo quisiera volver…                  A los 3 /4 meses entendí que la gente duerme siesta, y los chicos salen de los colegios a partir de las 4 PM, y ahí se llenaba de gente la zona;  encontré una verdulería linda, un café cerca de la estación que abría todo el día, donde podía leer y descansar mientras mi hijo dormía… mi ”amiga vecina” me tiro varios tips, sobre dónde ir, dónde depilarme, dónde pedir pizza, etc, y la vida se me empezó a hacer más fácil….terminó resultando una experiencia increíble, la casa que alquilamos era súper linda, no demasiado grande, con una hermoso jardín, que no era complicado de cuidar…. … finalmente Balta nació ahí, y si bien, hoy es una chico que ama las pantallas ( TV computadora, o celular, todas por igual) disfrutamos mucho de la vida afuera: leemos cuentos, corremos, juega con sus amigos etc…

Alguien me dijo una vez, que cuando uno tiene hijos se muda a barrios más tranquilos, en mi caso fue cierto….

De hecho después de esa casa, decidimos que queríamos hacer una vida en este barrio, y sacamos un crédito para comprar y hacer otra… y si bien, no comemos perdices, llegamos justos a fin de mes y yo sigo teniendo miedo a la noche, reconozco que me gusta vivir en este barrio: con las casas,  poca gente circulando, y cuando voy a mi viejo barrio en la ciudad, me pregunto cómo la gente puedo vivir en medio del lio, con tanto ruido y tanta gente, y me rio de mi misma, al darme cuenta, como me cambió la vida…

Sé que cuando mis hijos sean grandes, ya no vamos a vivir en una casa, por decisión propia: mantenerlas es un trabajo (y un dinero), y ya ellos harán su vida, y volveremos al departamento…  Igual siento que por más casa en los suburbios,  en algún lugar , me queda algo de mi vida urbana, sin ir más lejos, el otro día, estaba aspirando unas migas que dejaron en el piso y Juan, me dice: no es más fácil agarrar la escoba y la pala, y ponerse a barrer? Y yo muy sonriente le dije, vos no te olvides, que en el fondo, sigo siendo una rata de ciudad, y en la ciudad, tenemos alfombra y pasamos la aspiradora (la escoba la dejamos para salir!)

Carla, sub urbana

Príncipes y Princesas

 

Tenemos el día del padre casi en puerta, y, como cada año, aún estoy corriendo con el tema regalos y demás (léase: elegir algo de cada uno de mis hijos y mío, tarjetas personalizadas por ellos y este año agregaremos golosinas), me puse a pensar en Juan y en algo que leí hace un tiempo que me llamo la atención: la nota decía que “el príncipe azul destiñe” y hablaba acerca de cómo nos habían jodido de pequeñas con tanta película de Disney y sus princesas; por un lado, por llamarnos princesas, y porque en algún momento nos creímos algo así, (poniéndonos en un mundo irreal) y desde  ahí,  nos vinculamos con el mundo.

Y claro desde ahí, del lugar de la princesita buscando un príncipe azul, una pretendía encontrarse con alguien….Una vez mi analista me dijo “¿qué tendría que tener un hombre para que te enamores de él?” y yo dije: “que sea inteligente, trabajador, buena persona, ambicioso, y bla, bla, bla…” ella, que es muy inteligente, no solo me dejo seguir, sino que me aconsejo, que lo escribiera e hiciera una lista, así la tenía a mano para revisarla cuando conociera a alguien…

El comentario hoy puede leerse gracioso, recuerdo que una vez se lo comenté a Juan, como anécdota adolecente,  y se re enojo conmigo diciendo: vos estás conmigo, porque yo cumplo los requisitos de una lista? Yo le sonreí y dije, nada que ver, yo no tenia una  lista cuando te conocí…yo me enamoré, sin lista. Con los años y a fuerza de ver millones de películas de chicas lo entendió: Las mujeres tenemos infinidad de listas de todo tipo. (pero eso es para otro post)

Así entendí que el príncipe azul destiñe, y que en realidad no es un príncipe los que necesitamos…

Hoy leí algo similar en el editorial de la revista Bazaar en Argentina, diciendo que por suerte los hombres no son como los príncipes de los cuentos: son hombres de verdad,  que sienten, se emocionan y no necesitan  escudos para salir a pelear contra dragones. No son superhéroes que viven colgándose de telarañas  y se esconden en una baticueva  (bueno, algunos si, a ellos también les contaron muchos cuentos cuando eran chicos y así están …)

Estos días, reconozco que Juan me tiene de lo más sorprendida: fue a buscar a Benja al jardín y se quedó  con él toda la tarde, porque está enfermo, y hoy lo llevó al pediatra, porque yo no podía salir del trabajo, ya sabemos que es el padre,  le corresponde y es su obligación, y también que nadie haría un aparte porque yo lo haga, pero  me hace sentir bien…siento que es un padre presente y que me alivia la carga.

Y eso,  de “padre presente” cuando hice la lista, ni siquiera lo imaginaba.  Feliz día del padre!

Carla

 

(esta foto es de una relación padre e hijo que me encanta en la película “love actually”)