Perspectiva de mujer

Hace unos días y tratando de mover un poco mi aguja laboral, me encontré a cenar con 2 conocidas de otros trabajos que, gracias a las redes sociales, nos volvimos a contactar, después de una seguidilla de e mails, resolvimos reunirnos el jueves pasado a cenar.

Entre una cosa y otra llegué ultima, y para mi sorpresa cuando llegue me esperaban con un cálido abrazo y un ” no lo puedo creer” “tanto tiempo” y casi al unísono: “que linda estas!”. Claro, tanto piropo, tanta palabra amorosa, empezamos de lo más divertidas a hablar de los últimos 4/5 años, los cambios, los trabajos, los progresos, etc. En algún momento, Karina, la única soltera de las 3, empezó a contar de sus desventuras amorosas, su falta de rumbo, su tenerlo todo desde lo profesional, pero su soledad interna personal: separada hace un poco menos de 2 años, triste, desencontrada con la época, no sabiendo cómo moverse, entre “solteros, separados, y casados” que la rodean un reloj biológico que la apura, con 36 años, y una necesidad de cambiar de realidad.

En el medio de su relato acerca de cómo ella estaba, y sus conjeturas, sobre qué hacer con su vida laboral o, el chico que no la llama, y ella no sabe si llamar con alguna excusa o no, la escucho haciendo un comentario “muy de mujer”, me reí y la corte en seco y le dije: “pará, ese comentario es muy de mina”, me miro sin entender mucho y me dijo: “cómo?”.” Sí”, le digo, “ellos no piensan así, no tienen esa concepción del tiempo, no te llaman solo para charlar, ellos si te pueden ver, te llaman, y si no esperan a poder, no pierden el tiempo, y en general no tiene este tiempo que nosotras si tenemos (y nos encanta tener) para hablar por teléfono, no necesitan grandes charlas estructurales todos los días, ni se cuestionan todo. Nosotras sí, y eso nos hace enroscar sobre qué lugar nos dan, y estar en desventaja.” Karina se rió mucho y me dijo nunca lo pensé así… puede ser… y Delfina, que estaba escuchando, le dijo algo similar, “ellos son más prácticos, parten de una estructura más simple. Nosotras no”.

A veces estar entre mujeres discutiendo este tipo de asuntos, puede resultar contraproducente, sobre todo cuando ninguna esta en pareja hace mucho tiempo, y de alguna forma se pierde la perspectiva del otro.

Karina se encogió de hombros y dijo, hay días que no se qué hacer, ni adonde ir… o como seguir …. Creo me falta brújula y se me ocurrió preguntarle:” cuando vos eras chica, y te preguntaban cómo te imaginabas? qué querías para vos cuando seas grande que pensabas?”. “No sé, me contestó, ya no me acuerdo…”, “humildemente creo que es ahí a donde tenés que volver; a buscar tu sueño, el real, el primario, el que una guarda en alguna parte interna y te avisa que el camino es por ahí.”

Son esas cosas que, particularmente, yo creo, que me han llevado adelante, aun sin tener muy en claro porque, o para que, me marcaron el camino.

Tengo muy en claro que, puedo no ser nadie importante, en su vida, que puede no importarle lo que yo diga y que, por supuesto, no tengo derecho a opinar; pero Karina tuvo la generosidad de enviarme un pequeño mail, diciendo lo contenta que estaba de haberme visto, y lo bien que le había hecho hablar conmigo. Y eso, me lleno el día de sonrisas.

Buena semana!

Carla

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El caballero de la noche asciende

No se en que momento me interese en el…ya desde chica sentía una facinación importante (se acuerdan de la versión de Tim Burton???)

No se si fue su valor, su necesidad de ponerse el mundo al hombro y salir a defenderlo, su caballerosidad, su inteligencia…

Su parte oscura: con sus miedos, y sus propios demonios, me fascinaban… no tiene super poderes, (ok, tener mucho dinero en el mundo de hoy puede serlo), podría, como dice él,  ser un hombre cualquiera….

Disculpen, estoy alucinada; el sábado vi Batman: el caballero de la noche asciende. Y quede maravillada. Christopher Nolan es un gran director, Christian Bale es un gran Batman, (aunque muchos se acuerden de el como American Psyco), la producción, la fotografía, la escenografía, todo es increible. Las 3 versiones de Batman que hicieron juntos son geniales, y por fin, si, si por fin (y no me odien por contarlo) Batman cede ante Gatubela.

Justicia!

Bs

Carla

Mudanzas

Toda mi vida me consideré una chica urbana: siempre viví en la ciudad, me gustan mucho el cine, el teatro, los museos, los bares, la gente, viajar en subterráneo, y la vida en la ciudad.

Nunca me sentí asfixiada, ni que la ciudad se apoderaba de mí, todo lo contrario, yo me hacía más fuerte en ella… Siempre tuve mis lugares, mis esquinas de encuentro, mi propia versión de Buenos Aires…

Cuando conocí a Juan, vivíamos a 8 cuadras el uno de la casa del otro, recuerdo que una vez me preguntó: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” Y yo dije segura, y terminante: “ni en pedo, yo soy una chica urbana, soy una rata de ciudad”

El tiempo pasó, y 4 años  más tarde una amiga de Juan que vivía en Vicente López (15 km fuera de la ciudad), se iba a España porque su marido trabajaba ahí, por unos meses, y nos pidió que le cuidemos la casa, por el verano: una casa preciosa con pileta, que detalle no menor, le alquilaba al mismísimo Gustavo Cerati, dijimos que si porque era una excelente alternativa para pasar el verano…

Debo reconocer que fue una gran experiencia: Juan y yo íbamos y veníamos a trabajar todos los días juntos, cenábamos, si hacía mucho calor estábamos en la pileta, y sino, leíamos o veíamos películas. No teníamos hijos, así que toda esa casa (que era enorme) era para nosotros.

Le empecé a tomar gusto a cocinar y a pasar tiempo tranquila y sin salir a hacer nada… íbamos caminando a hacer compras  por el barrio, comprábamos el diario el domingo a la mañana, traíamos medialunas, salíamos a caminar  a la tardecita, leíamos al sol…. Una vida muy maravillosa y relajada. Detalle no menor: la amiga dejó una señora que venía a lavar, planchar y ocuparse de las cosas de la casa… Realmente vacaciones. Cuando terminó este momento en el paraíso, Juan me volvió a preguntar: “no te gustaría vivir en una casa alguna vez?” y yo dije, en un tono más amable,” la verdad es que no, esta experiencia fue maravillosa, porque estábamos en una casa divina, con todo pago más la señora, nosotros solos, que vamos a hacer en una casa?

Juan no dijo nada, pero cuando quedé embarazada por primera vez, volvió a la carga mucho más decidido: Me parece que tenemos que volver a tocar el tema de la casa…., no, le dije yo, para qué? Porque yo no quiero que mi hijo sea un chico de ciudad, quiero que crezca en una casa, yo no dije, que tiene de malo? Mucho me dijo: va a vivir colgado de la TV, en vez de salir a jugar al jardín, va a hacer vida de barrio, en vez de ser un histérico como los chicos de Capital, quiero que sepa andar en bicicleta (cosa que tengo que admitirlo yo no sé , que haga otra vida, no quiero esto para mi hijo y cual escena de Sex & the city entre Miranda y Steve, (que tienen una conversación parecida cuando deciden mudarse a Brooklyn) me dijo, no te das cuenta que ya no sos solo vos, ni vos y yo, esto es una familia con niños?

Me quedé callada, no puede seguir discutiendo, era un argumento que no podía refutar, y resultaba una carta muy importante de su parte… claro está la inseguridad y demás, que no es menor, pero hoy en día no discrimina en zona urbana o suburbana…

Después de mucho pensarlo, accedí a alquilar una casa con un contrato que decía que me podía ir a los 6 meses si quería y no quedarme los 2 años que implica un alquiler. La discusión fue tremenda pero fue la condición que puse y Juan, a regañadientes,  la aceptó.

Qué decirles? Al principio fue tremendo el contraste: salía a la calle y no había nadie, realmente nadie caminando a las 2 o 3 de la tarde, los pocos negocios abiertos no abrían, ni para tomar un café antes de las 4.30/5 PM, no conocía a nadie, no sabía cómo era el funcionamiento del barrio, algo recordaba de la experiencia de esos dos meses, pero en el medio pasaron  3 años… yo estaba con depresión pos parto, (me recuerdo saliendo  con anteojos negros, a llorar por la calle a tratar de distraerme, pero no tenía con que…) Fue muy difícil, y Juan temía que yo quisiera volver…                  A los 3 /4 meses entendí que la gente duerme siesta, y los chicos salen de los colegios a partir de las 4 PM, y ahí se llenaba de gente la zona;  encontré una verdulería linda, un café cerca de la estación que abría todo el día, donde podía leer y descansar mientras mi hijo dormía… mi ”amiga vecina” me tiro varios tips, sobre dónde ir, dónde depilarme, dónde pedir pizza, etc, y la vida se me empezó a hacer más fácil….terminó resultando una experiencia increíble, la casa que alquilamos era súper linda, no demasiado grande, con una hermoso jardín, que no era complicado de cuidar…. … finalmente Balta nació ahí, y si bien, hoy es una chico que ama las pantallas ( TV computadora, o celular, todas por igual) disfrutamos mucho de la vida afuera: leemos cuentos, corremos, juega con sus amigos etc…

Alguien me dijo una vez, que cuando uno tiene hijos se muda a barrios más tranquilos, en mi caso fue cierto….

De hecho después de esa casa, decidimos que queríamos hacer una vida en este barrio, y sacamos un crédito para comprar y hacer otra… y si bien, no comemos perdices, llegamos justos a fin de mes y yo sigo teniendo miedo a la noche, reconozco que me gusta vivir en este barrio: con las casas,  poca gente circulando, y cuando voy a mi viejo barrio en la ciudad, me pregunto cómo la gente puedo vivir en medio del lio, con tanto ruido y tanta gente, y me rio de mi misma, al darme cuenta, como me cambió la vida…

Sé que cuando mis hijos sean grandes, ya no vamos a vivir en una casa, por decisión propia: mantenerlas es un trabajo (y un dinero), y ya ellos harán su vida, y volveremos al departamento…  Igual siento que por más casa en los suburbios,  en algún lugar , me queda algo de mi vida urbana, sin ir más lejos, el otro día, estaba aspirando unas migas que dejaron en el piso y Juan, me dice: no es más fácil agarrar la escoba y la pala, y ponerse a barrer? Y yo muy sonriente le dije, vos no te olvides, que en el fondo, sigo siendo una rata de ciudad, y en la ciudad, tenemos alfombra y pasamos la aspiradora (la escoba la dejamos para salir!)

Carla, sub urbana

Príncipes y Princesas

 

Tenemos el día del padre casi en puerta, y, como cada año, aún estoy corriendo con el tema regalos y demás (léase: elegir algo de cada uno de mis hijos y mío, tarjetas personalizadas por ellos y este año agregaremos golosinas), me puse a pensar en Juan y en algo que leí hace un tiempo que me llamo la atención: la nota decía que “el príncipe azul destiñe” y hablaba acerca de cómo nos habían jodido de pequeñas con tanta película de Disney y sus princesas; por un lado, por llamarnos princesas, y porque en algún momento nos creímos algo así, (poniéndonos en un mundo irreal) y desde  ahí,  nos vinculamos con el mundo.

Y claro desde ahí, del lugar de la princesita buscando un príncipe azul, una pretendía encontrarse con alguien….Una vez mi analista me dijo “¿qué tendría que tener un hombre para que te enamores de él?” y yo dije: “que sea inteligente, trabajador, buena persona, ambicioso, y bla, bla, bla…” ella, que es muy inteligente, no solo me dejo seguir, sino que me aconsejo, que lo escribiera e hiciera una lista, así la tenía a mano para revisarla cuando conociera a alguien…

El comentario hoy puede leerse gracioso, recuerdo que una vez se lo comenté a Juan, como anécdota adolecente,  y se re enojo conmigo diciendo: vos estás conmigo, porque yo cumplo los requisitos de una lista? Yo le sonreí y dije, nada que ver, yo no tenia una  lista cuando te conocí…yo me enamoré, sin lista. Con los años y a fuerza de ver millones de películas de chicas lo entendió: Las mujeres tenemos infinidad de listas de todo tipo. (pero eso es para otro post)

Así entendí que el príncipe azul destiñe, y que en realidad no es un príncipe los que necesitamos…

Hoy leí algo similar en el editorial de la revista Bazaar en Argentina, diciendo que por suerte los hombres no son como los príncipes de los cuentos: son hombres de verdad,  que sienten, se emocionan y no necesitan  escudos para salir a pelear contra dragones. No son superhéroes que viven colgándose de telarañas  y se esconden en una baticueva  (bueno, algunos si, a ellos también les contaron muchos cuentos cuando eran chicos y así están …)

Estos días, reconozco que Juan me tiene de lo más sorprendida: fue a buscar a Benja al jardín y se quedó  con él toda la tarde, porque está enfermo, y hoy lo llevó al pediatra, porque yo no podía salir del trabajo, ya sabemos que es el padre,  le corresponde y es su obligación, y también que nadie haría un aparte porque yo lo haga, pero  me hace sentir bien…siento que es un padre presente y que me alivia la carga.

Y eso,  de “padre presente” cuando hice la lista, ni siquiera lo imaginaba.  Feliz día del padre!

Carla

 

(esta foto es de una relación padre e hijo que me encanta en la película “love actually”)


El Exito y el Fracaso según Marcelo Bielsa

Marcelo Bielsa fue Director Tecnico de la selección Argentina aproximadamente 6 años (1998/2004, lo chequee en Wiki, pero puedo estar haciendo agua…).

Tuvo la desgracia no ser entendido por la mitad mas uno de todos los argentinos; sin darnos cuenta que teníamos a un grade y lo dejamos partir.

Pero no es de Futbol, de lo que habla en este discurso que quiero compartir con ustedes, sino de algo importante en la vida como el éxito y el fracaso, temas que hoy tienen una vara muy especial para medirse….El tiene una visión muy certera de lo que significa cada una de estas palabras y las quiero compartir con ustedes….( este texto fue levantado de una nota publicada en el portal Terra y lo publicó : Ezequiel Fernández Moores)

Aquí va parte de ese texto, un valioso documento:

“Los momentos de mi vida en los que yo he crecido -inició Bielsa su exposición- tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peores, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos. El fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar y trabajo de lo que trabajo porque quiero ganar cuanto compito, si no distinguiera qué es lo realmente secundario, me estaría equivocando”.

“Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que claro, nos lo describen con un peso tan significativo que parecería imposible resistirse a valorarlos. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es lo único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo; cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen esos tipos de cosas, que se los describan millonarios, que se los describan famosos, que se los describan extraídos de la realidad social, fuera del contacto con la gente común”.

“Sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de la adrenalina al tope que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible”.

“Quiero insistir con que mucho mejor es ser prestigioso que popular, que mucho más importante es el recorrido con el que uno llega a un lugar que el éxito o no que se obtenga en la búsqueda, que los hechos son mucho más significativos que las palabras, que demostrar es mucho más importante que hablar, que hay que permitir que ingrese la información que riega nuestra parte noble y evitar que ingrese la información que estimula nuestros bajos instintos”.

“Nunca me dejé tentar por los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no logré nunca dominar eso. Pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo: te adulan por haber ganado, no porque mereciste ganar, entonces tuve claro siempre que esa franela -porque ese es el término- es impostora”.

Y la última: “No permitan que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto… Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es lo importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal”.

Sin palabras!

Carla

Maricon

El viernes a la noche Juan me confirma del cumpleaños de Marcelo y yo pongo cara, la verdad es que se juntaban mis amigas y prefería verlas, y Juan, me contestó: si no recuerdo mal, tus amigas vinieron hace 10 días, por una cena a la que faltes no pasa nada….no me quedó otra, que asistir….

Marcelo no me cae bien, nunca me gusto mucho y siempre me pareció raro que él y Juan fueran amigos. Por suerte vinieron Mariano (que extrañamente, por lo poco que tienen en común, son hermanos) y María, que nos alivianaban la carga. Llegamos temprano, los chicos se pusieron a jugar, y la cena empezó muy alegremente, hasta que empezamos a hablar de unos amigos que tenemos en común con Mariano que viven en España, económicamente están muy bien, y son pareja gay, hace 6 años. Y en eso escucho que el hijo de Marcelo le dice a Balta, que es un maricón, y yo me quedo sorprendida, y digo: el sabe lo que significa” maricón”? y dicen, “no, es muy chico para entender que es  un hombre al que le gustaría ser mujer”; acto seguido Juan y yo saltamos, diciendo que ser gay es otra cosa, y la palabra maricón es una forma despectiva de llamar a una persona gay.      Marcelo, escucha lo que todos vamos comentando al respecto muy callado mirándonos y de repente suelta: a mi no me gusta trabajar con ellos, no son normales, en mi oficina hay un montón y nadie los aguanta.

Se hizo silencio, y Maria dijo a que te referís con “normales“? y el repitió la triste frase de su mujer…a partir de ahí Maria, Mariano, Juan y yo estábamos de un lado defendiendo la posibilidad de cada uno de expresarse y  hacer literalmente de su culo un pito, y no juzgar por su preferencia sexual. Hablar de la “normalidad” en términos de natural y no de sexualidad.

El clima se puso tenso, y nadie daba el brazo a torcer, lo empezaron a comparar con las diferencias de razas o religiones y ya el tema se puso tremendo…. entonces se  nos ocurrió mirar la hora y decir que era lo suficiente tarde como para irnos.

Volvimos todo el camino hablando de la charla y lo extraño que nos resultaba que opinaran así…. le dije a Juan, no se si tenemos próxima vez en esta casa…. Juan no contestó, pero se que es muy duro para él que su amigo se comporte de esta manera. Porque estos comentarios ponen en evidencia muchas otras cosas: discriminación, racismo, xenofobia, etc . que hacen que se aleje….

Uno no pretende que todos pensemos igual, pero hoy tenemos acceso a información y a desmistificar muchas creencias….hay cosas que yo no puedo tolerar, porque mas alla de no estar de acuerdo, no son valores con los que yo  me manejo, ni me interesa que mis hijos tengan cerca.

Carla.  En contra del racismo, la xenofobia, y la discriminación

 

 

 

 

Vaso vacío

No suelo ser mala onda, todo lo contrario, pero desde ayer tengo una infección en le oído (sumada a fiebre antibióticos y corticoides) y eso me tiene a mal traer. Todo me cae mal, todo me molesta. Balta no quería lavarse los dientes esta mañana (ni ninguna otra) y casi tenemos una batalla campal (él es caprichoso, sí, y yo tengo poca paciencia, también)

Ayer puse toda mi buena voluntad, me fui a caminar, pensé en las cosas buenas, me di un buen baño, y demás, pero no logro sacarme el mal humor, ni la sensación de sentirme sin nada… y no soy tonta, se que tengo un montón de cosas importantes: familia, amigos, cosas por las que estar contenta y agradecida.

Pero hoy no me parece así. Hoy siento todo complicado, difícil, siento que busco y busco trabajo y no encuentro nada, no sale nada, ni siquiera una entrevista, como para, al menos, sentir que circulo, que algo se mueve, que pasa algo…

Y tengo cosas para hacer: Balta cumpleaños mañana, y estoy con su fiesta, decidí que iba a empezar con los chequeos, para sacarmelos de encima, entonces me doy cuenta que mi cuerpo esta mal: el traumatólogo me dice que con la espalda como está (dura y contracturada) no voy a llegar muy lejos, que me ocupe de mi, dijo el médico, como si a mi no me parecería fantástico pasarme el día en un SPA, al menos una vez por semana,  pero tampoco estoy para eso), se suma la infección en el oído, (que me tuvo toda la noche sin dormir… encima cuando por fin puedo hacerlo a Juan se le ocurre encender la TV (A la 1. AM) y ponerse a mirar “Friends”, es necesario que prenda la tele si esta todo apagado????? Ahhhhh ellos nunca entienden nada….) también estuve descompuesta de la panza todo el fin de semana y siento que todo me cae mal.

Ya sé, ya sé, estoy somatizando todo, y no veo la mitad del vaso lleno, pero no puedo hacer otra cosa… realmente me siento mal…

En algún lugar siento que tener trabajo me dignifica, me hace crecer, me permite equilibrar un poco las dos vidas, y también sentir que no he abandonado a ninguna de las dos Carlas: la que se convirtió en madre y se hace cargo de la casa, y la que trabaja y disfruta de la profesión.

Y me pregunto, porqué si tengo: marido, hijos, familia y amigos, casa, que pasa que la profesión o el trabajo, me tienen así? Qué lugar le doy a este punto? y lo más importante, porqué?

Carla, (averiada)

vaso