Tartamudez y chocolate

No se si alguna vez lo conté pero de chiquita yo fui tartamuda. Realmente tartamuda: No podía expresarme bien, ni hablar y me daba muchísima vergüenza que me pudieran escuchar. Recuerdo que  mis compañeros de escuela fueron bastante crueles conmigo, me cargaban y se reían de mi imitando mi forma de hablar (mejor dicho de no poder hablar).

Después de 7 años de visitas al foniatra, donde no solo aprendí a hablar y a respirar con el diafragma, sino también, a conocer autores y leer clásicos que nunca hubiera leído. Mas que una foniatra , era una institutriz…

Salvo cuando me olvido de respirar, les diría que nadie se da cuenta que alguna vez tuve algún inconveniente con el habla; no solo porque hablo mucho, sino porque mi vocabulario es extenso y puedo expresar muy bien mis ideas, solo me queda un pequeño temor, que aún hoy me cuesta manejar: hablar en público.

No importa si son 10, 20 o 100 personas, me pongo muy nerviosa, transpiro, me angustio, me da pánico… Hice un par de cursos de oratoria, que si bien, me han dado armas para manejarme delante de un auditorio, no me ha sacado el temor.

Me ha tocado hablar en público varias veces, por trabajo, mayormente en inglés, cosa que no ayuda a sentirse segura, mi mejor presentación fue con un tranquinal, donde por primera vez en mucho tiempo sentí que mi mandíbula se quedaba mas “tranquila”… Pero una no puede andar tomando pastas ante cada reunión, verdad?

Esta semana, en el cole de Balta, hacían una actividad para padres: podíamos ir a leerles un cuento;  después de pensarlo un poco, me decidí a juntar valor e ir… me fui armada: lleve 6 paquetes de galletitas Oreo y 2 litros de leche chocolatada, mi estrategia era ganarme a los chicos, de entrada con algo rico y tenerlos entretenidos, mientras leía, y así,  si me trababa en alguna parte nadie se iba a dar cuenta… me salió bien: ellos estaban felices con tanto chocolate, yo me ocupé de leer, haciendo voces de personajes, y poniendo caras, mostrando fotos del cuento, apoyándome en esas cosas que aprendí que me daban mas seguridad… nadie se dio cuenta, terminé leyendo 3 cuentos, ellos me rodeaban , me abrazaban y hasta me dieron unos besos. Balta estaba emocionado y orgulloso. Yo también…

No hay nada que no haga para ver a mis hijos felices, aunque eso signifique enfrentarme con mis demonios mas profundos.

xoxo

Carla

PD Este Osito me lo dieron de regalo en el cole, lo quería compartir…

Extraño mi soledad

Saben que? en una época las mañanas de los fines de semana  eran para ponerme al día conmigo.   A saber: leer, escribir, hacerme un baño de crema o una limpieza en la cara, prepararme un súper desayuno y hojear una revista.

Ahora preparo desayunos, para todos, leo cuentos, juego, y pienso en que voy a almorzar… parezco mi mamá o mi abuela!!! no es horrible????

Eso extraño mucho de mi vida de soltera… Ahora solo me encremo de noche, y leo un rato después de leer cuentos de niños, levantar la mesa y hacer un poco de zapping, para darle tregua a la cabeza.

No es queja, pero de vez en cuando, extraño esas mañanas…